29/11/08

Si vuelvo a escuchar "desde luego, hay que ver como sois las mujeres", moriré

11/11/08

SÚPLICA


Es la misma de todos los años: No me jod... la Navidad contándome lo mucho que les deprime, la subnormalidad del consumismo en época de crisis, la soledad, la nostalgia por los que se fueron etc...
Yo les comprendo, pero compréndanme a mi: Tengo una niña de cinco años y un piso de cincuenta metros que dentro de dos semanas parecerá la residencia de invierno de la familia Noel. Quiera yo o no. Con árbol, estrella en la puerta, calcetines para los regalos, renos relucientes para el mueblecito de la entrada y un maxi Belén con rio, puente, casas, lago de los cisnes, y reyes magos montados en camellos que cada día se acercan un poco más desde las montañas (no les contaré lo que me cuesta que se tengan en pie). Claudia canta villancicos casi todos los días, y da saltitos de alegría cada vez que pasamos por la tienda de los chinos de San José y ve relucir los adornos navideños. Y qué finos que son. Parece que entras en Las Vegas.

En fin, que yo vivo las navidades con espíritu navideño, porque vivirlas de otra forma es completamente agotador, y además porque me da la gana. Les ruego que hagan lo mismo, o en caso contrario que pasen de mi. Gracias.

Cambiando de tema: Hoy he sorprendido a Clau hablando sola mientras elegía la película que iba a ver. Y la he escuchado murmurar: "Ésta mejor la dejamos para otro momento que creo que acaba mal y paso de llorar otra vez como una burra". Y les pregunto, ¿la llevo ya al psicólogo o espero a los quince años?. Gracias de nuevo.

6/11/08

En Babia

Fotógrafo: Alberto Ramos


Aunque algunos lo desconocen, Babia es una comarca situada en la provincia de León. Territorio montañoso en el que abundaba la caza, fue elegido por los reyes en los siglos XI y XII para instalar su residencia de descanso. Hasta allí llevaron todos los lujos que los árabes trajeron a la península: baños, fuentes, laberintos y jardines.
Siempre que la Corona corría peligro, o las intrigas palaciegas complicaban demasiado la vida de los monarcas, éstos huían a su refugio montañoso.
En aquellas ocasiones, si algún súbdito se acercaba a la Corte para pedir audiencia a los reyes, los sirvientes tenían que contestar evasivamente: "¿Sus Majestades? Están en Babia"
Esta expresión se popularizó, y comenzó a utilizarse para referirse a todo aquel que tiende a distraerse cuando debe atender tareas importantes.

Por ahí pasé yo una buena época de mi vida, y no me importaría volver un día de éstos.

5/11/08

Sylvia Plath


Sylvia era americana, brillante, rubia, hermosa y sensible. Destacó por sacar siempre las mejores notas, y su simpatía la hizo muy popular en clase. Con ocho años escribió su primer poema, y cuando se matriculó en el "Smith College" ya era una consumada poetisa. Llegó a escribir más de cuatrocientos poemas dejando asombrados a sus profesores, aunque ella siempre se consideró una escritora "mediocre". Tras terminar su carrera "cum laude", se trasladó a Inglaterra para perfeccionarse en la Universidad de Cambridge.

Pese a su apariencia, Sylvia poseía un espíritu triste y atormentado que la empujó al intento de suicidio en una ocasión antes de conocer en una fiesta a quien sería el único amor de su vida, Ted Hughes. Cada uno admiraba la obra literaria del otro, y se casaron enamorados, pese a la fama de mujeriego de Hughes. Tras el matrimonio, decidieron establecerse en una pequeña casita en Devon, completamente apartados del mundo. Las obras de Sylvia no tenían el reconocimiento esperado, mientras que las de su esposo recibían todas las alabanzas. Sylvia tuvo que convertirse en la secretaria de Ted, escribiendo a máquina sus poemas, dando clases a otros niños para lograr dinero extra, ejerciendo de ama de casa y criando a sus dos hijos, mientras su esposo se dedicaba exclusivamente a escribir. A escribir, y a viajar cada vez más frecuentemente a Londres.
Las sospechas de Sylvia acerca de las infidelidades de Ted se vieron confirmadas un día cuando lo siguió hasta la ciudad y lo vió entrar en casa de Assia Gutman. Hughes decidió destrozar por completo a Sylvia. Aquella misma noche le confesó que su vida con ella había sido una pesadilla, que nunca había querido tener hijos, que hacía años que pensaba dejarla y que le extrañaba que no se hubiera suicidado aún. Al día siguiente, Sylvia quemó todos los poemas que había en la casa y se mudó a un minúsculo apartamento en Londres con sus dos hijos. Era el invierno de 1963, y el frío resultaba insoportable. Las pésimas condiciones en las que vivía, junto a la tristeza por el abandono de Hughes la ayudaron a transformarse en una escritora incansable. Cuanto más destrozada estaba ("me siento completamente hueca, soy el negativo de una persona"), mejor y más escribía. Trabajaba durante toda la noche en sus poemas, y en aquella época alcanzó su máxima producción literaria.

Sin embargo, muy enferma de gripe, agotada y sin dinero, un 10 de febrero envió un telegrama a su madre suplicandole que apareciera sin falta al día siguiente en su casa. A las seis de la mañana del 11 de febrero, y tras dejar junto a la cama de sus hijos una bandeja con pan, mantequilla y dos jarritas de leche, se encerró en la cocina, abrió la llave del gas, y se suicidó.
Ted Hughes editó y publicó los últimos poemas de Sylvia, y quemó todos sus diarios íntimos. Sylvia fue la primera escritora en obtener un premio Pulizter póstumo.

Ejemplo de su fina ironía y extraño sentido del humor es el título de uno de sus poemarios:


"Soy vertical, pero preferiría ser horizontal"


4/11/08

PIPPA


En pleno siglo XIX, Inglaterra con sus fábricas del norte se convirtió en la capital mundial de la deshumanización.
En aquellos edificios con enormes chimeneas, miles de niños trabajaban hacinados desde las seis de la mañana hasta las ocho de la tarde. Lo hacían de pie (estar sentado iba contra el reglamento), durante trece horas diarias, 364 días al año. A este horario despiadado había que sumar dos noches semanales limpiando las máquinas. A cambio, un sueldo insignificante y UN día libre ANUAL. Los padres se veían obligados a enviar a sus hijos a trabajar, ya que sólo los que lo hacían tenían derecho al "socorro de los pobres", una miserable ayuda estatal. Este macabro escenario, inspiró la "Canción de Pippa" de Robert Browning. En este poema, Browning habla de la alegría de una niña pequeña que decide pasar su único día libre en el campo, sintiendo y celebrando la naturaleza. Dice así:

" El año está en primavera.
El día está en la mañana,
la mañana está en la aurora.
La colina, llena de rocío.
La alondra en el alero,
el caracol en el espino.
Dios está en el cielo,
y en el mundo, todo está bien"

Unos aseguran que el poema destila una amarga ironía, el lamento por la situación de unos niños que fueron practicamente enterrados en vida. Otros sin embargo aseguran que es un canto al triunfo del espíritu humano frente a la mecanización. Pippa es capaz de ver un brillo de esperanza en su oscura y monótona existencia.
Quizá deberíamos recordar historias como ésta cuando nos quejamos continuamente de nuestras diminutas miserias.

2/11/08

Ella

A ella lo que le pasa es que tiene un carácter de mierda que en el momento menos oportuno se apodera de su espíritu y la deja en evidencia.
Porque podría ser una de esas chicas monocromáticas capaces de decirte "no hay quien te aguante, pedazo de cerdo" con la misma voz dulce y el mismo tono en do menor sostenido que utilizarían para alabarte. O de esas otras que son capaces de escupir tacos con gracia, y no pierden el glamour ni cuando te mandan a un lupanar a ver si encuentras por allí a tu santa madre. Esas son las que se los llevan de calle, que aquí lo único que importa no es el fondo, sino las formas.
Pero no, ella es de las que escalan dolorosamente hasta el si bemol. De esas que una vez sacadas de sus casillas pierden toda la razón aunque tengan, normalmente, más que un santo.
De esas, de las eternas candidatas a la soledad por bipolares y gruñonas.
Y cuando lea esto va a sonreir levantando la ceja izquierda y va a decirme que aunque tengo razón, no le importa en absoluto.
Pero las dos sabemos que eso es mentira.