
En pleno siglo XIX, Inglaterra con sus fábricas del norte se convirtió en la capital mundial de la deshumanización.
En aquellos edificios con enormes chimeneas, miles de niños trabajaban hacinados desde las seis de la mañana hasta las ocho de la tarde. Lo hacían de pie (estar sentado iba contra el reglamento), durante trece horas diarias, 364 días al año. A este horario despiadado había que sumar dos noches semanales limpiando las máquinas. A cambio, un sueldo insignificante y UN día libre ANUAL. Los padres se veían obligados a enviar a sus hijos a trabajar, ya que sólo los que lo hacían tenían derecho al "socorro de los pobres", una miserable ayuda estatal. Este macabro escenario, inspiró la "Canción de Pippa" de Robert Browning. En este poema, Browning habla de la alegría de una niña pequeña que decide pasar su único día libre en el campo, sintiendo y celebrando la naturaleza. Dice así:
En aquellos edificios con enormes chimeneas, miles de niños trabajaban hacinados desde las seis de la mañana hasta las ocho de la tarde. Lo hacían de pie (estar sentado iba contra el reglamento), durante trece horas diarias, 364 días al año. A este horario despiadado había que sumar dos noches semanales limpiando las máquinas. A cambio, un sueldo insignificante y UN día libre ANUAL. Los padres se veían obligados a enviar a sus hijos a trabajar, ya que sólo los que lo hacían tenían derecho al "socorro de los pobres", una miserable ayuda estatal. Este macabro escenario, inspiró la "Canción de Pippa" de Robert Browning. En este poema, Browning habla de la alegría de una niña pequeña que decide pasar su único día libre en el campo, sintiendo y celebrando la naturaleza. Dice así:
" El año está en primavera.
El día está en la mañana,
la mañana está en la aurora.
La colina, llena de rocío.
La alondra en el alero,
el caracol en el espino.
Dios está en el cielo,
y en el mundo, todo está bien"
Unos aseguran que el poema destila una amarga ironía, el lamento por la situación de unos niños que fueron practicamente enterrados en vida. Otros sin embargo aseguran que es un canto al triunfo del espíritu humano frente a la mecanización. Pippa es capaz de ver un brillo de esperanza en su oscura y monótona existencia.
Quizá deberíamos recordar historias como ésta cuando nos quejamos continuamente de nuestras diminutas miserias.

3 comentarios:
Olé, olé, que rápida!! Gracias por hacerme caso reina. Pues me deja un pelín tristona esta historia pero tienes razón. Coas así nos hacen recapacitar y olvidarnos del euribor. Joer, que aún comemos caliente!
Vaya, hoy tengo uno de esos días de "no puedo con la vida" (tú ya me entiendes), de esos en los que te apetece quejarte por todo, y me sales con esta historia. A ver ahora con que cara me pongo yo a quejarme de que mi trabajo de 8 horas se me hace pesado o de que el autobús olía a jaula de monos....
Un placer volver a leerte.
Jejeje...qué impertinente que soy cuando me lo propongo eh? y aveces, hasta sin proponérmelo...
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