A ella lo que le pasa es que tiene un carácter de mierda que en el momento menos oportuno se apodera de su espíritu y la deja en evidencia.
Porque podría ser una de esas chicas monocromáticas capaces de decirte "no hay quien te aguante, pedazo de cerdo" con la misma voz dulce y el mismo tono en do menor sostenido que utilizarían para alabarte. O de esas otras que son capaces de escupir tacos con gracia, y no pierden el glamour ni cuando te mandan a un lupanar a ver si encuentras por allí a tu santa madre. Esas son las que se los llevan de calle, que aquí lo único que importa no es el fondo, sino las formas.
Pero no, ella es de las que escalan dolorosamente hasta el si bemol. De esas que una vez sacadas de sus casillas pierden toda la razón aunque tengan, normalmente, más que un santo.
De esas, de las eternas candidatas a la soledad por bipolares y gruñonas.
Y cuando lea esto va a sonreir levantando la ceja izquierda y va a decirme que aunque tengo razón, no le importa en absoluto.
Pero las dos sabemos que eso es mentira.

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